Micelio, 2025

Micelio es un proyecto participativo y colaborativo, liderado por Francisca Alsúa y Vicente Espinoza,  que culmina con una instalación interactiva. Inspirados en la estructura homónima de un hongo, que conforma una red subterránea que descompone la materia orgánica, genera nutrientes para el bosque y facilita la “comunicación” entre las plantas mediante señales químicas, nuestra intención es dialogar con este espacio, ex sede de la Convención Constituyente para comunicar, descomponer, digerir nuestra memoria del período que abarca la Revuelta Social y los Procesos Constituyentes (2019-2023). ¿Cómo pasamos de marchas masivas y jornadas de protesta semanal demandando acceso global a una vida digna, al regreso de los realities y programas de farándula?

Entre mayo y octubre de 2025,  grabamos testimonios de memoria oral sobre el período. Para esto, realizamos entrevistas uno a uno y jornadas de escucha y creación colectiva llamadas Tejiendo memorias. En estas, el grupo de asistentes (convocados abiertamente por redes sociales) conversa y hace memoria sobre el período a la vez que entretejen mallas de alambre de cobre que son el componente central de la instalación. De estas instancias, generamos dos espacios de audio. El primero reproduce íntegramente las entrevistas uno a uno, mientras que el segundo reproduce extractos breves de las conversaciones de las sesiones de tejido.

La única directriz que recibieron las y los participantes fue intentar hablar desde las emociones, por sobre el discurso político. La intención es validar la escucha por sobre el discurso, una escucha que pone en el foco en lo que sienten las personas por sobre lo que piensan, ya que es desde ahí de donde se pueden abrir espacios de empatía. Si yo no estoy de acuerdo con lo que tú piensas, pero se lo que sientes, al menos entiendo de donde viene tu pensamiento, y ese primer paso a la empatía nos puede ayudar no solo a generar acuerdos, pero también y por sobre todo, a vivir mejor.

En una época en la cual la gran mayoría de la población tiene acceso a plataformas para publicar constantemente todo lo que piensa y siente, la escucha paciente, sin cuestionar o interceder se vuelve un acto casi revolucionario. A nivel de las y los participantes de las entrevistas individuales, es un acto de validación, no hay testimonio pequeño o irrelevante, todas las experiencias pesan por igual; todas las memorias y experiencias son profundamente importantes. En el caso de las actividades colectivas, la apertura, o en algunos casos el retorno al diálogo, valida la discusión y el debate desde el respeto. En palabras de una de nuestras participantes, “cuando se teje no se pelea”. El ambiente empático y respetuoso de las conversaciones promueve la normalización del diálogo. Que no estemos de acuerdo no nos impide conversar ni garantiza que el debate termine en pelea. El disenso en normal, parte de la vida, y una ayuda constante. ¿Si nadie cuestiona nuestras opiniones, cómo podemos crecer?

La instalación en la cual se unen todas las voces atrae a la escucha de los testimonios, a la vez que propone un espacio de grabación en el cual los visitantes pueden sentarse y grabar sus propias memorias, nutriendo así nuestro micelio y siendo una voz más para ser escuchada por las y los visitantes. A medida que se sumaban testimonios, hicimos crecer los niveles de interacción, activando sensores de movimiento que controlaban la activación y colores de las luces. Mientras más se nutría el archivo de memoria, más “vivo” estaba el micelio.

Micelio is a collaborative and participatory project created by Francisca Alsúa and Vicente Espinoza, which ends with an interactive installation. Inspired by the mycelium -the underground structure of fungi, which works at decomposing organic materials into nutrients for the forest plants, and facilitates “communication” amongst these through chemical signaling, our aim is to interact with this building ,which was used to house the offices to the Constitutional Convention, to communicate, digest, and break down our collective and individual memories of the period comprised of Revuelta Social and the proposals for new constitutions (2019-2023). How did we go from weekly massive protests to the return of reality and gossip tv?

Between May and October 2025, we recorded one-to-one narrative biographical interviews (in audio) of people’s memories of the period in question. We also held open meetings for collective creation and discussion, which we called Tejiendo memorias, where participants were welcome to come and discuss the period, while at the same time “knitting” the copper mesh which would become the main component of out mycelium. From these instances, we recorded 2 audio channels: The first is comprised of the one-to-one interviews. Participants were warned that hate speech would be edited. I also edited out bits they asked for us not to publish. Everything else is the interview as recorded, minus pauses, interruptions and long silences. The second audio channel was made up of a mix of snippets of conversation recorded during the collective creation activities.

In both instances, the only prompts we gave participants were to try and stick to the time period, unless sidetracking was relevant. Unsurprisingly, memories and references to the 1973-1990 dictatorship came up in every chat and interview. The second prompt was to try and talk from their emotions instead of political discourse. We explained that whoever heard their testimonies was more likely to truly listen if they understood how a certain situation made them feel instead of what political conclusions they came to. We were aiming at facilitating pockets of empathy. I may not agree with your way of thinking, but if I understand how something makes you feel, I am more likely to understand where you’re coming from.

At a time where large numbers of the global population have access to platforms which allow them to shout out every thought, patient listening, without interrupting or arguing, becomes almost a revolutionary act. For the participants of the interviews, recording their experiences and feelings became an act of validation. No story or experience was deemed too small or irrelevant. Every memory has the same weight and is given the same space. Micelio is a place for true memory, not just heroics. For the participants of Tejiendo Memorias, opening up in a group validates respectful debate. In the words of one of our participants, “people don’t fight when they knit”. The empathetic and respectful space promoted the normalization of debate. Having a disagreement doesn’t impede dialogue, nor does it automatically mean that the conversation will end in an argument. Dissent is a normal part of life, and a positive one at that. If no one questions our opinions, how can we grow and evolve?

All testimonies came together in the installation, which also held a “recording booth” for visitors to record their own experiences and feed our mycelium. Every time new testimonies were added, we activated a different interactive element, ennobling more speakers, or controlling the lights with movement sensors, and also using these signals to alter the lights’ colours. The richer the memory archive, the more “alive” our mycelium was.

Participantes / Participants:

Daniela Mihovilovic

Andrea Elgueta

Loreto Pinto

María Jauregbry

Catalina Gruadras

Margarita Carreño

Mariel Camaño

Isabel Gacitúa

Cristian Villalobos

Francesca Ceccotti

Leonor Espinoza

Leonor Valenzuela

Nicolás Mata

Renato Arcos

Valentina Stark

Alejandra Bustos Sabal

Catalina Poblete

 

Y toda nuestra gratitud también para las, los y les 14 participantes anónimos

And all our gratitude to our 14 anonymous participants

Agradecemos profundamente a todas las y los participantes que confiaron en nosotros con sus memorias, nos abrieron las puertas de sus casas, y además tejieron el micelio.

We are deeply grateful to all participants who trusted us with your memories, welcomed us in your homes, helped knit the installation

También quisiéramos nombrar a las siguientes personas sin quienes este proyecto no hubiese sido posible:

We would also like to thank the following people, without whom this project would not have been possible:

Dennisse Camero

Felipe Pérez

Everett Reese

Rodrigo González

Claudia Bossay

Catalina Poblete

Gaspar Alsúa

Nicolás Jara

Rocío Belén Ortega

Matías Serrano

Bianca Morchio

Macarena Rojas

Nalto Espinoza

Isabel Riquelme

Javier Jaimovich

Javiera Espinoza

Seba Moscoso

Carla Becker

Matías Bennett

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes FONDART, Ámbito nacional de financiamiento, convocatoria 2024

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